artistas expositores: Luis Llarens - Mati Obregón - Teresa Abelenda - Zunilda Silva - Fernanda Toccalino - Leo Almada - Pali González - Bárbara Antonini - Marily Morales Segovia - Maya Brussera - Norma Capponcelli - Ana Monsel - Monserrat Solís Carnicier - Virginia Aguirre Talamona - Hugo Justiniano - Cristian Velazco - Alberto Ibarra- José Mizdraji - Salvador Mizdraji - Marina Aranda - Carlos Vivas - Esteban Gómez - Fabián Roldán - Julia Rossetti - Roberto Amigo - Susana Luaces- Camilo Candia - Milo Lockett - Constanza Pérez Ruiz - Rubén Vispo - Carlos Longa - Teresita González Ocantos - Mariza Hierro - Eugenio Led - Hada Irastorza - Lucas - Ruben Ramírez - Sergio Gravier


Escuela de Diana Aisenberg
La ceremonia de la Madonna de las artes deijó inaugurada el miércoles la muestra Escuela de Diana Aisenberg.

Con tierra y flores, con frutos y velas, con una invocación propiciatoria a la Madonna protectora de las artes (¿la propia Aisenberg?), quedó inaugurada el miércoles 5 la muestra retrospectiva de la artista.

Escuela, la serie de trabajos que abarca obras realizadas entre las décadas de los ochenta, noventa y la actualidad, abrió sus puertas en el Museo de Bellas Artes pasadas las 20:00, con una performance en la que dos actores oficiaron de promeseros entregando sus ofrendas a la obra que preside la muestra, la Madonna de pelo rojo y mirada de icono beatífico.

Uno de los promeseros fue rapado para regalar a la patrona su cabello a modo de exvoto. En la sala, se apiñaban objetos como en un santuario pagano: ropa, una bicicleta, botellas de caña, paquetes de yerba, zapatos de niño. No fue rara esta intromisión de la gente en una artista que constantemente busca la intervención del público, el intercambio.

Esta era la antesala de la Escuela de Aisenberg.

Tres décadas en exposición

Retratos de una infancia idealizada, juegos del arcón de los recuerdos de esa única patria del hombre, Borges dixit; un prisma estallando en colores furiosos que desgarran la tela; líneas simples que contienen formas atravesadas por el espacio, penetrándolas para demostrar la permeabilidad de la figura al entorno, al contexto, para crear ese ser social que Aisenberg define como artista. Escuela demuestra una paradoja, la evolución de una creadora que permanece inmutable en la ruptura (del tiempo, del lugar), como si el universo avanzara con ella, en una fuga quieta que la hace retornar constantemente al punto de partida. Que tal vez sea esa infancia en la que los prismas comenzaron a estallar y fragmentarse en colores.

La muestra permanecerá abierta hasta el 29 de mayo, en el Bellas Artes que por ese tiempo se tornará templo y ermita.

http://www.momarandu.com/amanoticias.php?a=3&b=0&c=103818


viernes, 4 de junio de 2010





prensa clik

domingo, 23 de mayo de 2010





martes, 18 de mayo de 2010










lunes, 17 de mayo de 2010











“Soy una artista que cree que arte y educación no solo tienen puntos en común, sino que es imposible observar el arte sino como un proceso de aprendizaje frente a la vida y a la pagina en blanco. Es necesario para la formación del ciudadano como un hombre pensante, sensible y un ser habilitado para enfrentar la vida con amor, alegría e inteligencia.”